Después de un largo día, de la tensión de toda la semana, de los nervios de aquellos ocho meses, llegó el momento. El momento en el que dices que si a todo, que si a sus besos, que si a sus abrazos. Llegó el momento en el que la temperatura subió de dos grados bajo cero, a treinta y cinco. Llega ese momento, en el que te das cuenta, de que si hay una sola cosa de la cual no te canses, que es de besarlo,de morderle suavemente hasta el último centímetro de su boca, de agarrar su mano y de decirle que ese treinta de junio todo empezó, y que nunca acabará. Después de aquella noche, me dí cuenta de todo lo que me había dado, de todo lo que me había hecho sentir, me había dado cuenta, de que esos te quieros eran de verdad, y que aquel "para siempre" se le quedaba muy corto al día treinta. Que de veinticuatro horas del día, tu hayas pasado veinticinco, y que ese tiempo, se te haya hecho corto, si, a eso se le llama amar.
Doy mil y una gracias al destino, por no haberme juntado con la persona equivocada, y por haber juntado con la perfecta.