
Lanza el dado y quiéreme, pero hazlo sin prisas. Quiéreme tan despacio que se nos agote la vida entre besos, entre buscarnos a tientas y con calma debajo de las sábanas, para encontrarnos y declararnos la guerra a caricias. Respírame y haz de mis labios una extensión de los tuyos, mezclemos nuestros alientos y convierte mis expiraciones en tus inspiraicones, para llenarte los pulmones de recuerdos de gemidos que se suicidaron en nuestras gargantas.
Oh, bonito blog!
ResponderEliminarMe guzzzta, TE SIGO;)